La medición del nivel de rugosidad del firme certifica su seguridad y comodidad para la conducción

Las mediciones se llevaron a cabo durante los trabajos de extendido de la zahorra y aglomerado en la carretera

El Índice de Regularidad Internacional (IRI) mide las características superficiales del firme en las carreteras. A menor rugosidad, mayor será la comodidad en la conducción. Por tanto, los índices más bajos son los más recomendables.

La ley define los límites permitidos del índice de regularidad superficial en las carreteras. Si para las autovías, el índice indicado como óptimo es el uno y medio, cualquier resultado por debajo de este índice es más que recomendable, es digno de felicitación.

Las mediciones llevadas a cabo durante la construcción de la Autovía del Olivar entre las ciudades patrimoniales de Úbeda y Baeza y la capital de la provincia han dado resultados formidables: una media de 0,6 en los cinco tramos ejecutados durante los años 2014 y 2015, y un récord en el tramo que va de Puente del Obispo a la intersección con la carretera A-6000 a Torrequebradilla, cuyo IRI resultante ha sido del 0,55.

Se trata por tanto de menos de la mitad de lo que la ley da por óptimo, que como se ha explicado se ha fijado en el 1,5. Esto ha supuesto gran satisfacción para la Agencia de Obra Pública responsable de las obras, que se ha felicitado, felicitando por extensión a las empresas contratistas que han ejecutado los trabajos con parámetros de máxima calidad.

 

Carreteras

A-316 AUTOVÍA DEL OLIVAR Variante de Baeza

La uniformidad de la capa de rodadura de una carretera es un factor fundamental para minimizar el impacto ambiental del tráfico, ya que se reduce de forma sustancial el consumo del combustible y el mantenimiento del vehículo, lo que también redunda en la economía del ciudadano. Un mal IRI genera sobrecostes de combustible (del orden del 3-5% según estudios), desgaste en los vehículos y neumáticos, e incomodidad en los usuarios. Con respecto a la seguridad, un IRI alto supone una merma en la seguridad, falta de estabilidad en las curvas y eleva las distancias de frenado.

Además, construir las carreteras con el objetivo de la durabilidad es un criterio sostenible, tanto desde un punto de vista económico, ya que supone menos mantenimiento, como medioambiental. Los IRIs elevados provocan un efecto impacto del vehículo pesado sobre el firme, reduciendo la vida útil del mismo, y provocando una evolución negativa en la regularidad superficial. Partir de IRIs excelentes prolonga la vida de la carretera, lo que redunda en el bolsillo de todos los andaluces.

 

Características técnicas de las mediciones

El IRI se mide dentro del protocolo de control de Auscultación Dinámica de Alto Rendimiento (Control ADAR) de las carreteras, que lleva a cabo la Agencia de Obra Pública de forma sistemática en todas sus obras y que se contrata de forma paralela a la ejecución de las obras. El índice de regularidad se mide, además, en todas las capas del firme de una carretera, se mide cuando se extiende la zahorra artificial, y en cada una de las capas de aglomerado asfáltico. De forma que si da malos resultados la primera capa, se hace imposible alcanzar un índice óptimo en el resultado final.

La ley además, prevé la demolición del firme mediante fresado si los índices de regularidad superficial no alcanzan los límites previstos, retirándose a vertedero y obligando al contratista a extender una nueva capa de aglomerado.

 

Rugosidad firmes

Vehículo para el control del IRI en las carreteras.

 

Las mediciones se llevan a cabo mediante vehículos especiales de alto rendimiento, que producen medidas en continuo, automáticas y de alta calidad del perfil de la carretera. Estos vehículos, en cuyo interior se colocan unas masas suspendidas con muelles y amortiguadores, miden el movimiento vertical acumulado de estas masas a lo largo de una distancia dada y con una velocidad determinada.

Por tanto, a mayor irregularidad en el firme, los desplazamientos verticales sobre una horizontal teórica serán mayores. Y el valor del IRI será mejor cuanto más nos acerquemos a la superficie plana teórica, teniendo en cuenta que este valor 0 es utópico, ya que se necesita un mínimo de rugosidad para garantizar la adherencia de la rueda del automóvil al pavimento. El vehículo tiene también en su interior un ordenador que almacena toda la información, con el fin de calcular de forma precisa los perfiles de la superficie del firme.

 

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